lunes, 26 de abril de 2010
¿ Quién soy yo ?
miércoles, 21 de abril de 2010
La flecha olímpica, sí entró.

Por José Manuel Beltrán
"Queridos colegas, sé que estoy muy cerca del final de mis días. Tengo 89 años. Permitidme que os pida que toméis en consideración premiar a mi país con el honor y el deber de organizar los Juegos Olímpicos de 2016", estas fueron, casi, las últimas palabras de Juan Antonio Samaranch, Presidente honorífico del C.O.I., en el último acto oficial en el que representó a nuestro país.
En Octubre de 2.009, la ciudad de Madrid con el apoyo de todas las Instituciones del Estado al igual que, así lo creo, de la gran mayoría de los españoles efectuaba su presentación final para obtener la designación de organización de los Juegos Olímpicos de 2.016. No pudo ser y, Río de Janeiro, se llevó “el gato al agua”, como vulgarmente se dice.
lunes, 19 de abril de 2010
Paleto de ciudad
martes, 13 de abril de 2010
Martes y trece
miércoles, 7 de abril de 2010
La radio, los blogs y la magia
lunes, 5 de abril de 2010
Cierre la puerta por fuera
Esta es la historia creada a raíz de la invitación de los amigos del Bloggercedario. La frase propuesta sobre la que se genera la idea era: "Mi primera vez". El resultado se desarrolla a continuación y, como siempre, vuestra opinión es la que importa. Por José Manuel Beltrán
miércoles, 24 de marzo de 2010
Decididamente, voy a ser BIS
lunes, 22 de marzo de 2010
La serpiente de Evaristo
sábado, 20 de marzo de 2010
La nata de mi madrina
lunes, 8 de marzo de 2010
Yo no celebro el Dia de la Mujer Trabajadora
Por José Manuel BeltránLo declaro en voz muy alta: Yo no celebro el Día de la Mujer Trabajadora. Pensarán ustedes -quienes se atrevan a seguir la lectura de los párrafos siguientes- que soy una persona con escasos recursos de solidaridad, a la vez que injusta, que estoy anclado en un desaforado machismo o, lo que es peor, que no siento ningún respeto por la mujer. Es importante afirmar también que yo soy el único responsable de mis palabras, pero puestos a continuar con la provocación ¿acaso no somos más responsables de nuestros procederes?. Acabo de emplear el plural y, sin pedirles permiso, les acabo de meter en el mismo saco. Será que me he acordado del refrán popular que dice lo de “ver la paja en ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro”.
sábado, 6 de marzo de 2010
El referéndum suizo
lunes, 1 de marzo de 2010
El mensaje misterioso II
martes, 23 de febrero de 2010
¿ Será o no será ?

Dice el refrán popular que “ cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo mata moscas “. Y es así, más o menos, como me encuentro yo desde hace varias semanas, si bien es cierto que, ni mucho menos soy el diablo y no se si, desgraciada o afortunadamente, me falta mucho tiempo para hacer lo que me gusta, entre otras cosas escribir aquí.
Es ya sabido que tengo bastante abandonados mis comentarios en vuestros blogs y la razón ya está aducida en el anterior párrafo. A su vez, como puede parecer lógico y natural, los comentarios en el mío también han descendido, ¿quizás?, debido a que los últimos “post” son en su mayoría relatos cortos o, ¡vete tú a saber!, no tienen ningún interés.
lunes, 22 de febrero de 2010
El mensaje misterioso
lunes, 15 de febrero de 2010
Tú si que eres tonto y no la caja

Por José Manuel Beltrán
Fijó su mirada de forma más detenida en el paisaje que le circundaba. A las faldas de la montaña ya se podía observar como una pequeña manada de lobos buscaba el alimento necesario que les hiciese más fácil la subsistencia del crudo invierno. Todavía estaban lejanos los momentos en que disfrutaría, junto con el resto de la familia y en la casa de la playa, de otro maravilloso VERANO AZUL. Sin lugar a dudas él prefería la mayor belleza de, lo que otros denominaban, la soledad del HOMBRE Y LA TIERRA. Era un apasionado de la naturaleza y su disfrute, es verdad que algunas veces AL FILO DE LO IMPOSIBLE, pero siempre lo encontraba en la montaña.
lunes, 8 de febrero de 2010
Totus revolutum
lunes, 1 de febrero de 2010
Haití ¿ y ahora qué ?
Sábado sí y otro también, el Blogguercedario me propone una palabra o frase y de ahí nace, generalmente un relato que publico aquí los lunes. En este caso la palabra propuesta era: Terremoto. No se puede decir que, lamentablemente, el tema se encuentre desactualizado. Gracias por vuestra paciencia.
** Foto de Marco Domino- Agencia Reuters.
Por José Manuel Beltrán
No es fácil abstraerse, al escribir sobre el tema propuesto, de todas y cada una de las imágenes que por los distintos medios se están emitiendo como consecuencia de la terrible desgracia ocurrida en Haití.
Hasta la fecha he hecho uso de este espacio, gentilmente ofrecido por los responsables del mismo, para dar luz a relatos imaginarios inducidos por la palabra o frase propuesta. Hoy es la excepción pues, por más que mi cerebro quiera apartarse transitoriamente de la tragedia acaecida, es casi imposible. De ahí que quiera añadir –de forma especial y particular- la originalidad de varios de los relatos, pues vosotros si habéis sido capaces de hacerlo sin que vuestros corazones, por supuesto, se encontrasen alejados de las mismas circunstancias que a todos nos embargan y sin menosprecio alguno, también por supuesto, para el resto de los componentes.
Todos nos hemos volcado, de una forma u otra, para aportar nuestra solidaridad y ayuda a los afectados. Quisiera confiar en que esta ayuda este bien canalizada, no solo en estos inicios urgentes para unas necesidades básicas, sino en un futuro también. Se trata de construir de nuevo, pues casi nada queda por reconstruir. Dejar a un lado los intereses geopolíticos y económicos para centrarse en las personas; en sus sentimientos; en lo que, de verdad, merece la pena: su dignidad.
Los Gobiernos son poderosos, el del Vaticano quizás lo es mucho más, y es ahora cuando deben poner a sus huestes subordinadas en la misma línea de colaboración que la que nosotros, simples ciudadanos, demostramos con nuestra misma familia cuando de ayuda urgente se trata.
Los ojos de un niño; la mirada perdida de un enfermo; la desesperación de unos padres; la impotencia de un médico, de un bombero o de cualquier persona de buena fe cuando no puede hacer más, porque nada tiene más que sus manos.
Son ya muchos los días en que la tristeza ha colmado nuestro corazón. Nos queda la esperanza, por mi parte exigida, de comenzar a crear un mundo nuevo. Haití debe ser ahora, el germen y semilla de lo bien hecho. El modelo de recuperación de otra forma de concebir nuestras vidas; la de nuestras generaciones futuras. No puede ocurrir de nuevo, al igual que ha sucedido con otros lugares, que pasados unos meses solo nos quede el recuerdo de lo sucedido como una simple anécdota. Me resisto a creer que somos tan miserables. No sabemos todavía como luchar contra las fuerzas internas de nuestro globo terráqueo pero sería imperdonable que nos empeñásemos en luchar entre nosotros mismos.
Salud, ciudadanos.
miércoles, 27 de enero de 2010
Perpetua pero revisable.
Es la misma inteligencia que se muestra en las propuestas de nuestros políticos que, en muchos casos, está acorde a los niveles de nuestro alumnado en algunas asignaturas –casi todas, diría yo-, tomando este último dato según las últimas encuestas publicadas. Unos dicen de otros –y ya todo el mundo sabe a quienes me refiero en cada uno de los lados- que se apuntan al oportunismo para hacer política olvidándose casi por completo de su propia historia cuando los ahora unos eran otros y los otros son ahora unos.
Los medios de comunicación nos han venido a recordar –también diría yo que de forma interesada para sacar provecho económico-publicista de la ya antigua información- el triste aniversario de la desaparición de una joven, allá hace un año. Su familia no necesita este recordatorio pues, seguro, que todos y cada uno de los días ese recuerdo se ha convertido en eterna pesadilla. Pero, como de cualquier cosa hay que sacar rédito, ciertos políticos –que no merecen ni siquiera este apelativo- buscan la oportunidad para atacar a los otros e intentar polemizar sobre la perpetua, que en este caso no es la vecina del pueblo sino la condena que un juez, en base a ley, podría dictar por ciertos delitos.
Estos mismos ilustrados conocen que nuestro ordenamiento jurídico actual no permite tal sentencia. Pero da lo mismo, al estilo Paco Martínez Soria, ellos “erre que erre”. Se permiten introducir otra estupidez –así se lo he oído en declaraciones a Esperanza Aguirre- y no es otra que la cadena perpetua revisable. Lo que en principio podría tener atisbos de raciocinio –pues todo puede ser revisable salvo, de momento, el acto de la muerte- queda fuera de lugar cuando al explicarlo se añade una nueva estupidez. Dice Esperanza, y otros dirigentes de su afinidad, que pasado un tiempo y visto el comportamiento y arrepentimiento del reo condenado perpetuamente se podría modificar su condena. Pero añade, salvo a terroristas y violadores porque TODO EL MUNDO SABE (ya nos ha metido a los demás en su saco) que estas personas nunca tendrán arrepentimiento ni posibilidad de reinserción en la sociedad.
Yo no soy como usted, “Diosa” Aguirre. Yo no sé si una persona va a cambiar, al igual que tampoco sé, seguro, que cambiará pero, al contrario de su postura –como casi siempre radical y destructiva- mantengo la esperanza en el ser humano. Todas las personas tenemos la capacidad de rectificar a pesar de graves errores cometidos y a nadie le podemos negar ese derecho. Debiera medir usted muy bien sus palabras porque, como decía la ciudadana Perpetua, no es que me disgusten sus palabras –que en este caso también- sino que me disgusta mucho más su poca inteligencia. Menos mal que usted tampoco será perpetua al igual que el eterno “campeón” Arenas que fue el primero en dar luz pública a esta estupidez.
Salud, ciudadanos.
lunes, 25 de enero de 2010
La fiesta de gala de capitán. Relato corto
por José Manuel Beltrán
miércoles, 20 de enero de 2010
Controladoras
por José Manuel Beltrán
Mi mujer está hoy especialmente contenta. No es que haya hecho yo mérito significativo alguno –que alguna que otra vez, si que lo hago que conste- sino que, con tan solo confirmar por la prensa lo que ya había escuchado, tanto en radio como en televisión, su cara irradia felicidad sin que tenga que esperar al consabido premio de La Primitiva.
La cuestión es muy simple. El Sr. Blanco, “Pepiño” para quienes tienen una amistad íntima con él –que no es el caso-, ha indicado en rueda de prensa nacional que el sueldo medio de las controladoras debe de estar en el entorno de los 200.000 euros. Ya se sabe por todos, a la vez que reconocido, que el cometido asignado a esta función es importante para nuestra sociedad pues, indudable es, si no se efectuase ese control adecuadamente se pondría en riesgo la vida de muchas personas. Cuestiones similares ocurre en el ejemplo dado por el ministro –aunque siempre con matices- con el colectivo de los jueces, los médicos y otros similares.
Mi querida esposa –ella me lo promete, sin que ello sea necesario pues yo siempre la creo- no está en el ejemplo del ministro cuando decía que uno de ellos había alcanzado, durante 2.008 e incluidas las horas extras, un salario de 900.000 euros. Pero a ella le da lo mismo pues, insisto, está la mar de contenta.
Los 200.000 euros de sueldo para el año próximo –en voz baja me dice que incluso estaría dispuesta a rebajarlo un poco más- los cree, ¡por fin!, justos. Y yo la apoyo hasta el final y no solo por el aspecto crematístico, que ya de por sí es importante.
Ella lleva muchos años –seguro que así continuará, pues lo lleva en la sangre- ejerciendo esta profesión. No se puede decir -en grado extremo- que haya peligrado mi vida ni la de mis hijos pero, es verdad que hubo momentos en los que el peligro estuvo muy cerca. Su profesionalidad en el control de las cuentas de la casa –sobre todo los gastos aunque también ha colaborado y colabora en los ingresos- ha sido exhaustiva. El control sobre el cuidado de la ropa –alargando su durabilidad y buen uso-; el control sobre la alimentación a menor coste pero sana; el control sobre el gasto desmesurado en el ocio –que bien que se lo merece-; el control sobre la educación de mis hijos; el de los regalos de Reyes o de cumpleaños; el control de nuestras vidas –no por cuestión restrictiva o de imposición- sino por enderezar actitudes o caminos equivocados. Y tantos otros controles que ahora se me escapan pero que incrementan su tremendo grado de responsabilidad.
Ella, ¡por fin!, se alegra de esta excelente noticia. Yo, soy sincero, me alegro por ella y por otra gran multitud de controladoras que existen en nuestro país. Así que, “querido Pepiño” no te duelan prendas para, si es necesario que seguro que lo es, reducir ese sueldo a esos niveles de la U.E. pues sabes que tienes toda la confianza de mi entusiasta esposa y, seguro, la de otros miles de mujeres controladoras a las que desde aquí doy las gracias por su responsabilidad.
Salud, ciudadanas controladoras.