lunes, 11 de enero de 2010

De Ibiza a Granada

por José Manuel Beltrán

La semana pasada el Bloguecedario nos proponía la siguiente frase: Bromita Santo Inocente. El resultado es el que sigue. Ya sabéis, cada uno que saca sus propias consecuencias.

Su carrera universitaria, y no era el único, se venía alargando más de lo debido. El primer año transcurrió de forma tan rápida que, consecuencia de las fiestas conmemorativas de cada uno de los trimestres, los libros se encontraban en el mismo impecable estado que cuando fueron adquiridos.

Regresó al hogar familiar ya a mediados de junio. Las notas se encontraban pendientes de publicación aún cuando él ya sabía que no serían muchas las asignaturas que tuviesen la conformidad del profesor. A pesar de ello convenció a su familia para viajar a Ibiza con la excusa de sacar algún dinerillo extra que minorara, en parte, el gran esfuerzo económico realizado por sus padres. Solo serían dos meses y, bajo la promesa que estudiaría en los ratos libres, Javier se encontró con un ambiente tan festivo que la promesa pronto quedó en saco roto.

La noche ibicenca, alargándose hasta la salida del sol, transforma a cualquiera. Javier no podía ser una excepción y después de exageradas ingestas, no solo de alcohol sino de todo tipo de sustancias, acababa en la playa junto a otra buena cantidad de jóvenes de ambos sexos en vestimentas y procederes más propios de la intimidad.

El regreso a casa, deseado con ansia por su madre, se produjo a mediados de setiembre. Pocas horas pudo compartir en el hogar familiar pues la residencia de estudiantes, en Granada, reclamaba la ocupación inmediata de la habitación reservada desde el pasado año o, caso contrario, se le asignaría a otro estudiante. El curso se fue desarrollando con mejores perspectivas que las del pasado aunque las fiestas estudiantiles en Granada –siempre se ha dicho lo mismo de ellas- seguían manteniendo una excelente aceptación de las que, por supuesto, Javier era partícipe.

Llegaron las fiestas navideñas y Granada descansó, por breves días, del continuo transitar estudiantil. Javier llegó a su casa, evitando en todo momento comentar la trayectoria curricular del curso presente. A los pocos días, con ocasión de la celebración de las fiestas navideñas en familia, llegó su abuela procedente de Madrid. Ella siempre había sido, para Javier, su verdadera confidente. Así que, en base a esa misma confianza demostrada durante años, tres días antes que el año en curso diera su fin Javier fue despertado y levantado por su abuela de la cama.

- Javier, hijo, levántate. Abajo, en la puerta de casa, está una chica que pregunta por ti.
- Abuela, ¿quién es?, le contestó Javier.
- No lo sé exactamente, pero te reclama de forma insistente. Creo que es importante.
- Tampoco creo que sea para tanto, ahora bajo. Javier quiso dar una nueva vuelta de cama pero no fue posible pues su abuela le cortó, tajantemente, la idea.
- Javier, creo que debes de bajar de inmediato. Lo único que sabe decir esa chica, es que se encuentra embarazada.

Javier, atónito por la frase que acababa de escuchar, saltó de la cama –por suerte, decentemente vestido en pijama- para dirigirse hacia la puerta.
- Abuela, aquí no hay nadie.
- Pues, no sé. Estará por ahí cerca, -le respondió.

Javier entró, de nuevo, a casa cerrando la puerta. Por la sonrisa de su abuela pudo entender en el día en que se encontraba aunque, por un instante, su corazón se encontró más cerca de Ibiza que de Granada.

16 comentarios:

  1. No veas el susto que le pego...y ademas se delato a si mimso casi con toda seguridad...jolines con la abuela...un abrazo amigo mio....

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  2. y es que hay abuelas y abuelas. Me gusta esta abuelita, para que luego se diga que los mayores no tienen sentido del humor. Precioso y divertido el texto. Un abrazo

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  3. Viendo su cara después de la broma sus padres deberían plantearse de nuevo dejarle salir de casa.

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  4. Bueno en mis tiempos el susto hubiese sido el mismo. Me ha sorprendido el final, creí que tomaría otro sesgo. Si yo fuese su madre lo hubiese plantado el primer curso. Ser vago y fiestero cuesta dinero y es una elección como otra cualquiera cuando se puede costear personalmente; lo que no se puede consentir es que sea a costa de los demas,ni siquiera de los padres.Siempre interesante

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  5. Si es que además de abuelas, son SABIAS!!

    Un beso Ciudadano!!

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  6. Me hubiera gustado saber que pensaba el chico en ese momento, que pasó por su cabeza; seguramente el bombazo le hizo reflexionar sobre todos los errores cometidos y de pronto se vio responsable de ellos.
    Muy aguda la abuela, ¡Jajajaja!
    Un saludo.
    Maru

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  7. Me ha gustado mucho...

    Muchos besitos Ciudadano

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  8. Muy bueno. Un abrazo ciudadano... ya estoy en casa para cuidar a tu reina aunque luego ella esté deseando quedarse sola. Salu2.

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  9. Sí, vamos, como que cuando te despiertan así de golpe, sabe uno en el día que vive ni ná...
    jajaja
    Y sí, Granada es tremendamente estudiantil, y no veas cómo mola. Eso sí, en vacaciones la ciudad se queda muerta. Pero muerta del tó.
    :)
    Muchos besos, Ciudadano!

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  10. Vaya abuela, vaya abuela, no me gustaría tener una abuela como la de tu relato.
    Una buena inocentada, creo que al niño le estaba bien empleado, y si se puso nervioso fue por algo, algo habría hecho, además de todo lo que tomaba en Ibiza y las buenas juergas que se tiró.
    Buen relato, ciudadano, no se me hubiera ocurrido nunca una inocentada como esta.
    De lo que me preguntas, no te has podido meter en el blog del amigo, porque lo he suprimido, si quieres, vé a mi blog, que lo explico todo, sunque someramente.
    Un besote de esta ciudadana, que te aprecia de verdad.

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  11. muy buena la broma de la abuelita jaja. Se merecía ese "sustillo" por la vida tan alocada que llevaba.besos

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  12. jajaja
    Una abuela muy sabia jajaja
    Bien bella tu historia.
    Abrazotes y linda semana
    Gizz

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  13. A todos vosostros, ciudadanos comentaristas, mi más sinceras gracias por vuestra colaboración.

    Ahora, a esperar al post de mañana miércoles.
    Salud, ciudadanos.

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  14. Nos ha gustado a todos, si Señor. Buen relato y nome esperaba este final.
    Mira, si quieres que te diga la verdad, me gustaría ser de mayor esa abuela, aunque con un nieto mas sensato.

    un besote ciudadano

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  15. Vaya con la abuela, una mujer muy inteligente, como casi todas las abuelas. Un beso

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